26/10/09

Jarvinnia de Miklagaard

Nadie sabe muy bien como Jarvinnia llegó a formar parte del selectro grupo de personas de confianza del Barón, pero a su llegada los rumores sobre algún trato de favor a su persona por ser una chica bonita no dejaron de aumentar. Era como un secreto a voces, lo que todos sospechaban era que de algún modo, Jarvinnia había encandilado al Barón y a cambio de algún que otro favor en la cama, este la había situado en una posición elevada dentro de la corte. Ella, sin embargo, ni desmentía ni afirmaba, lo que hacía crecer las sospechas, las envidias y el recelo.

No fue fácil de alcanzar su lugar. Para empezar, cuando ascendió, ni siquiera tuvo que tratar de esa manera tan personal con el Barón que todos pensaban. De niña había crecido junto a la Compañía Miklagaard, una caravana de teatro ambulante que iba de aquí para allá. Ella había sido abandonada y el dueño de la compañía la había acogido como una hija, dándole como nombre Ingra. Aprendió todo lo que debía aprender y pronto se descubrió en ella un talento especial para la danza. Su padre decidió entonces que allí, con la Compañía, no podría hacer evolucionar su arte, así que le dio los ahorros que había estado guardando para ella y la dejó marchar. Aunque Ingra se tomó su tiempo, no estaba segura de querer abandonar la vida fácil de la Compañía.

Pronto descubrió que el camino por el que ella había viajado toda su vida era el recto y el camino que acababa de tomar estaba torcido. No le gustaba la gente, no le gustaban los lugares que visitaba... lo único que le gustaba era viajar y conocer historias, así que siempre que podía, pedía a cambio de un buen baile, una buena historia.

Hasta que al final pasó lo que tenía que pasar. A Ingra le robaron el dinero durante una de sus actuaciones callejeras y cuando quiso ir a recuperarlo, los ladrones pidieron un baile personalizado para cada uno. Cuando la muchacha ya se temía lo peor, como si de la mejor historia fantástica se tratase, un apuesto espadachín se deshizo de los maleantes y salvó el honor de Ingra. Se llamaba Sigurd y este le explicó que la había visto más de una vez en sus viajes y siempre había querido conocerla, pero nunca había tenido tiempo sufiente, porque ella se marchaba enseguida a una nueva ciudad.

Como era de esperar, Ingra y Sigurd de convirtieron en amantes y la vida pareció maravillosa cuando se casaron. Al menos el primer año Ingra fue feliz, ya que de pronto, Sigurd dejó de ser un honrado mercader para convertirse en un caótico anarquista. Igual de rápido que surgió el amor entre ellos dos, se enfrió. Ambos habían comprado una casita en un pueblecito cerca de capital, y esta se convirtió en sede de extrañas reuniones que Sigurd mantenía con las amistades que había ido haciendo a lo largo de sus años, antes de conocer a Ingra. Sigurd no la hacía partícipe de sus maquinaciones (o lo que fuese que estuviese haciendo) y eso molestó muchísimo a Ingra, que no pensaba acabar siendo la esclava de Sigurd para satisfacer todas sus necesidades cuando él quisiera.

Así que seguramente por ese motivo, Sigurd encontró a otra. Y a otra, y a otra y a varias... Ingra se enteró de la peor forma de que Sigurd la estaba engañando con más de una mujer, pero a su favor, Sigurd no supo jamás que Ingra sí que lo sabía. Así que la muchacha, totalmente decidida a darle su merecio a Sigurd por todos los años amargos que pasaría a partir de ese momento, se fue acercando a su marido lo suficiente para que este le contara algo de sus pretensiones. Ingra cambió despacio, para no levantar sospechas, y durante tres meses estuvo maquinando hasta que por fin, Sigurd le contó sus planes.

Tan simple como asesinar al Barón. Los motivos no le importaron en absoluto, una vez Ingra estuvo segura del plan y de sus intenciones, sintiéndose tremendamente culpable pero decidida a vengarse de Sigurd, se acercó hasta la baronía y lo confesó todo, hasta el más mínimo detalle. Se convirtió en una chivata y eso todavía pesa en su conciencia, pero lo hizo por su propio honor.

Había traicionado la lealtad de quienes habían confiado en ella, así que supuso que después de aquello ya nadie confiaria en ella. Su vida podría haber acabado mejor si aquellos ladrones la hubiesen matado. Sumida en una profunda tristeza, Ingra ni siquiera se planteó huir por si alguno de los compañeros de Sigurd quería vengarse de ella por haberlo contado todo. Pero hubo un giro inesperado en ese camino tan torcido por el que había transitado los dos últimos años.

Contrajo una deuda con el Barón. Evidentemente, no iba a ganarse su confianza solamente con una confesión, así que el Barón empezó a encomendarle tareas especiales. A cambio de estos trabajos, los implicados en el atentado contra la Baronía nunca sabrían quién dio el chivatazo y a ojos de todos los demás, Ingra había muerto junto con Sigurd y sus cómplices. Ahora ella era Jarvinnia de Miklagaard, una agente especial del Barón.

Sus trabajos fueron muy simples al principio, solamente debía enterarse de los rumores más frescos de la ciudad. Con su nueva identidad y su talento para el engaño, Jarvinnia iba descubriendo noticias, todas sumamente trascendentales a pesar de lo simples que pudieran parecer al principio, y de esa forma, el Barón siempre estaba enterado de como el pueblo veía a su líder y que era lo que necesitaban de él. Jarvinnia fue ascendiendo posiciones gracias a su información y a las mejoras que proponía para la ciudadanía. De esa forma, acabó también influyendo en la gente, convenciendo a los escépticos y ganándose el favor de los más recelosos, deshaciéndose de posibles enemigos con suma discreción.

De ahí que comenzasen a surgir rumores sobre el trato especial que el Barón le daba a Jarvinnia. Ella había aparecido de la nada y ahora formaba parte del selectro grupo de personas de confianza del Barón, un puesto que muchos codiciaban, pero sabiendo cómo se las gastaba Jarvinnia debido a su potente carácter (y lo peligrosa que resultaba cuando quería conseguir algo) esos rumores no pasaron de ser puras difamaciones de envidiosos.

1 cosas que decir:

Chugo dijo...

Tiene pinta de ser un gran personaje esta Jarvinnia, para que juego o partida has hecho el relato?